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viernes, marzo 07, 2008

A los ojos empequeñecidos de mi verdad...

A los ojos empequeñecidos de mi verdad le sobra apenas un rato para creer tus mentiras. A mis malas artes de tesorero de palabras le falta un instante para quererte decir… y sin embargo no digo. Y entre las flores de serrín mojado y pájaros mudos vuela el silencio. Ya dije que hacía tiempo que no escribía y el óxido impide que mi expresión sea parecida a aquello que otrora escribiera, pero en fin, hoy es hoy, y el viento de hace una semana en nada se parece al frío intenso que hizo en ésta. Las calles hablan mi idioma, y apenas las entiendo. Las noches son oscuras sin pirámides o con ellas y surcando el cielo pedregoso del Mediterráneo se olvidaron mis viejas promesas… Sólo eso… olvidé porque dejé de escribir lamentos y alegrías en pequeños folios que llenaban mi cuarto… Olvidé, hace tiempo, las medias sonrisas que valían por una entera… y en las notas mudas de mi guitarra reposa aquello que algún día sentí y que nunca supe tocar. Después de tachar el pasado, por ser simple pasado, ahogo el presente en risas… en cadenas asimétricas que se rompen cuando menos te lo esperas dejando pasar la locura que permanecía presa… y lo peor de todo es que me gusta… Siempre pecando en puntos suspensivos… y a los ojos empequeñecidos de mi verdad le basta la nada para creerte… aunque sea mentira… aunque nadie, como siempre, entienda lo que digo…

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