Mis queridos queridísimos amigüitos... ¿cómo están ustedes? Pregunta a la que deberíais contestar todos y sin excepción con un gran y elocuente... Bieeeeeeeeeeeeen... aunque fuera mentira... porque no es cuestión de estropear el momento. La vida sigue, las horas pasan y una semana más que le comemos al calendario. En breve ya la Navidad con turrón y mazapán y esas bombillas tan horteras que andan colgadas por media ciudad. Nos bombardean con los anuncios de turrones, de juguetes, de coches, de ordenadores y lo que nunca he entendido... de televisores diciéndote “fíjese lo bien que se ve, mucho mejor que en su televisor” y yo siempre me he preguntado lo mismo... ¿será gilipollas el anunciante, o lo seré yo? Porque yo siempre he pensado que por muy bien que se vea esa televisión, siempre la estaré viendo desde la mía que supuestamente se ve muy mal, o al menos eso es lo que debe pensar el anunciante... así que nunca entendí ese tipo de anuncios... Para colmo ya han llegado a mi casa “dos” catálogos de Reyes Magos¡¡¡ Pero joder¡¡¡ que faltan casi dos meses para los Reyes Magos¡¡¡ yo este año tengo muy clarito lo que voy a pedir... quizá algún día deje la carta colgada por aquí, por si alguna mente generosa le da por regalarme algo... que bueno, nunca se sabe... teniendo en cuenta determinados precedentes... no olvidéis que una mujer dejó toda su herencia a una tortuga... así que mi caso no sería tan extraño... que yo además estoy de bastante mejor ver que la tortuga... o al menos eso quiero pensar hasta que se demuestre lo contrario... En fin, pues sí, ya dos catálogos de reyes por mi casa... y como yo soy muy “asín” que dirían algunos... pues como un tonto ojeándolos y recordando cuando con la cara de pánfilo de cualquier día de Navidad, un niño iba poniendo circulitos rojos a las cosas que le iban gustando... La verdad es que siempre se portaron bien conmigo... casi nunca estaba todo lo que quería, pero bueno, siempre caía algo... incluso carbón... que si bien siempre han dicho que era un castigo... a mí personalmente me encantaba... siempre he sido golosón y el azúcar siempre me ha podido... si yo como los caballos, me tomo los terrones como si fueran caramelos¡¡¡ Pues bien, de ese niño que escribía cartas sentado en el suelo del salón, con mala letra y faltas de ortografía, pasamos al “niño melón” que me ocupa hoy... Así que ha sido día de pensar en... ¿qué hubiera pasado sí...? Así que muchas preguntas y todas con respuestas ficticias... A veces me planteo que la vida me hubiera ido mejor sin ser como soy. Si mi vida se limitara a haber terminado de estudiar en Bup, y mi única preocupación como hombre fueran los coches y las tetas grandes. Para ser feliz sólo necesitaría mi cerveza con los amigos, mi partido de fútbol los fines de semana y mi rayita en los baños de cualquier bar, cualquier día de la semana. Risas, escarceos y una novia rubia que me pone los cuernos porque saber a ciencia cierta que me tiro a cualquier cosa que se mueve. Sin futuro, con un coche tunneao que me lleva a 180 por la carretera de Valencia para hacer un botellón un sábado por la noche en la playa de San Juan. Escupir en el suelo y tontear con cualquier mujer de esquina sin farola y barata. Ya veís... no sabría decir si así sería feliz. Partirme la cara por mi honor con las manos llenas de anillos de oro. Con una moto trucada desde los trece años. Y con la cartera siempre al filo de la navaja... Pero yo soy yo y mis circustancias... y mis circustancias jamás quisieron que yo fuera eso... También podría haber sido el típico muchacho de cara pueril y rasgos definidos. De mentón saliente y ojos hundidos. De brazos largos y piernas musculosas. Ese por el que media clase suspiraba cada año que pasaba. Podría ganar medallas de atletismo y una pléyade de muchachas preguntarían mi nombre en los baños del colegio. Un gesto mío sería el suspiro de la rubia atrevida de la penúltima fila, dos gestos míos la perdición de la morena coqueta de la primera. Y siempre un sueño para la muchacha tímida de gafas que se sentaba en mitad de la clase. No sabría quién es Moliere, ni Brancusi; no sabría qué pasó, ni cómo, ni cuando... No sabría escribir, y leer, lo justo el Marca, el As y el messenger... pero mi pelo engominado, moreno y a un lado, y mis clases de gimnasia serían todas ellas sobresalientes. Probablemente hubiera perdido mi virginidad a los trece años, con una chica dos años mayor, en un parque perdido de la ciudad... sin dinero suficiente para un hotel y por supuesto, ni para preservativos... a fin de cuentas, la vida son dos días, carpe diem, y yo estoy muy bueno... Si cuando me preguntas cómo me llamo te estoy enamorando... y tú tonta de ti estás cayendo... Si en mis silencios crees que te seduzco... Suspendí religión, pero me han cogido en el equipo de baloncesto...
Podría haber sido aquel muchacho tímido y silencioso. El invisible, del que nadie se acuerda. Aquel que a lo sumo hablaba con una o dos personas de la clase. Refugiado en su Nature de ciencia avanzada, en su Divina Comedia o en la ironía poco sensible de Hamlet. Sabría sin titubear quién es Brancusi, Moliere, Sarasate o el mismísimo shogún de Japón en cada siglo, día y hora. Los fines de semana me quedaría en casa viendo películas documentales sobre la guerra de Vietnam y escuchando música clásica. Tendría un profesor particular de francés, otro de alemán, otro de piano y otro de filosofía. No levantaría la mano en clase cuando el profesor pregunta por miedo a parecer demasiado listo, y escribiría poemas en las clases de ciencias naturales. Soñaría con la muchacha rubia de final de la clase. Me gustaría la morena de la primera. Y vería con buenos ojos a la chica tímida de mitad de la misma... pero ella dice que prefiere soñar con el engominado musculoso antes que quedar conmigo... otra vez será...
Podría ser un chico normal. De esos que sabe quien es Moliere pero jamás ha oído hablar de Brancusi. Sarasate le suena a cómic manga, y está saliendo con la muchacha de la primera fila. La rubia de la última es su sueño por las noches y ha aprendido a amarse demasiado. Le cabrea que la falda de su morena sea demasiado corta, pero no duda en meter la mano por debajo de ella aunque se encuentre en un bar. Cuando sale con los amigos tontea con unas y otras. Se apunta tantos en forma de teléfonos conseguidos. Roba besos, y su novia está perdidamente enamorada de él y piensa que él está en la boda de su primo que se casaba en la Iglesia de Medinaceli. Ella está viendo Ghost o el Guardaespaldas, soñando con ser princesa de algún cuento de ese tipo. Creyendo que es feliz con él. Un día se enterará que las historias de amor sólo son de película, y le verá abrazado a una muñeca de discoteca de manos rápidas y lengua caliente. Entonces la morena de la primera fila pensará en teñirse el pelo de rubio, y empezará a ir más para atrás en su posición de clase. Conocerá a un joven musculoso o a un muchacho con un coche que lleva a Valencia los fines de semana. Y sólo la chica tímida de gafas de mitad de clase seguirá creyendo en los cuentos de hadas... porque ella seguirá soñando... No tendrá nada, no sabrá nada, no querrá nada, pero tendrá en mente que su sueño es su sueño... y preferirá vivir un sueño que besar los labios de aquel sabio en ciencias, o de caer ante los encantos de aquel chico normal que era novio de la morena de la primera fila... que por cierto, se ha dado mechas rubias y ahora está justo delante suya... Podría haber sido cualquiera de esos papeles... es más, de hecho he sido todos, aunque en algunos quizá no lleguéis a identificarme... pero eso es cosa vuestra y no mía... porque a fin de cuentas yo si sé cómo soy, quién soy, y lo que quiero... y sé quien es Moliere, y Brancusi y Sarasate, y me he apuntado tantos en forma de teléfonos... tuve mi época de estar en el equipo de atletismo y durante algún tiempo, los partidos de fútbol me bastaban para ser feliz... escribí poemas en clase de ciencias, robé besos, o mejor dicho, me los robaron, y alguna vez preguntaron por mi nombre en los baños de algún lugar... y sin embargo, durante algún tiempo, y más por culpa de mis textos que por mi mismo, doy la imagen lastimera de un muchacho roto, sentimental y sensible que ha perdido toda su fuerza... En fin, el mundo es injusto y a veces ve con ojos que no son sinceros... la ventana de Jadhori viene muy bien en algunos casos... nos ayuda a conocernos mediante lo que otros conocen de nosotros mismos... pero hay tantas cosas que no sabéis de mí que quizá os sorprendería... Sois muy pocos los que en realidad habéis querido conocerme... no llegáis a cinco ó seis como mucho... y hay quienes se han conformado con la orilla y no han querido adentrarse más en mi selva... peor para ellos y para ellas... tengo muy claro que no soy yo el que pierde... Estoy cansado de ejercer en algunos casos como un acróbata del tiempo... de saltar, y hacer chistes fáciles... de levantar sonrisas y poner siempre los caminos de baldosas amarillas... porque yo ando por el de baldosas rojas... y nadie me pregunta qué tal se anda por ahí... y alguien, muy de vez en cuando, sí se acuerda de mí y me da un baldosín anaranjado... Y aún piensan que soy débil e inseguro... es más fácil quedarse soñando toda la vida que intentar convertir tu sueño en realidad... es mejor no despertar nunca que enfrentarse a uno mismo... pues bien... yo me enfrenté a mi mismo y me enfrento cada día... por eso sé quién soy... y siempre me he partido la cara por lograr mis imposibles... pero ya ves... y comienzo a volverme egoísta, y a empezar a pasar más de los sentimientos de la gente... de todos sin excepción... porque cada cosa tiene su momento... porque los momentos cambian... y porque puede que empiece a ser tarde... Porque comienza una etapa de autismo... de no querer saber nada del mundo y preocuparme sólo de mis cosas... Salvo para esas cuatro o cinco personas que siempre están ahí... Y es que ya van llegando los catálogos de Reyes a mi casa... y las Navidades siempre me ponen de mala leche... por muchas cosas... porque me recuerdan que envejezco y envejezco solo... porque me recuerdan que hace tiempo me dieron un buen regalo... porque tenemos que ser felices por cojones... y yo ya soy feliz sin necesidad de Navidades... porque he de reorganizar mis prioridades... que últimamente me han hecho abandonar muchas cosas... aunque no lo sepas... En fin... mis queridísimos amigüitos... ¿cómo están ustedes? Pregunta a la que deberíais contestar todos y sin excepción con un gran y elocuente... Bieeeeeeeeeeeeen... aunque fuera mentira... porque no es cuestión de estropear el momento.
Podría haber sido aquel muchacho tímido y silencioso. El invisible, del que nadie se acuerda. Aquel que a lo sumo hablaba con una o dos personas de la clase. Refugiado en su Nature de ciencia avanzada, en su Divina Comedia o en la ironía poco sensible de Hamlet. Sabría sin titubear quién es Brancusi, Moliere, Sarasate o el mismísimo shogún de Japón en cada siglo, día y hora. Los fines de semana me quedaría en casa viendo películas documentales sobre la guerra de Vietnam y escuchando música clásica. Tendría un profesor particular de francés, otro de alemán, otro de piano y otro de filosofía. No levantaría la mano en clase cuando el profesor pregunta por miedo a parecer demasiado listo, y escribiría poemas en las clases de ciencias naturales. Soñaría con la muchacha rubia de final de la clase. Me gustaría la morena de la primera. Y vería con buenos ojos a la chica tímida de mitad de la misma... pero ella dice que prefiere soñar con el engominado musculoso antes que quedar conmigo... otra vez será...
Podría ser un chico normal. De esos que sabe quien es Moliere pero jamás ha oído hablar de Brancusi. Sarasate le suena a cómic manga, y está saliendo con la muchacha de la primera fila. La rubia de la última es su sueño por las noches y ha aprendido a amarse demasiado. Le cabrea que la falda de su morena sea demasiado corta, pero no duda en meter la mano por debajo de ella aunque se encuentre en un bar. Cuando sale con los amigos tontea con unas y otras. Se apunta tantos en forma de teléfonos conseguidos. Roba besos, y su novia está perdidamente enamorada de él y piensa que él está en la boda de su primo que se casaba en la Iglesia de Medinaceli. Ella está viendo Ghost o el Guardaespaldas, soñando con ser princesa de algún cuento de ese tipo. Creyendo que es feliz con él. Un día se enterará que las historias de amor sólo son de película, y le verá abrazado a una muñeca de discoteca de manos rápidas y lengua caliente. Entonces la morena de la primera fila pensará en teñirse el pelo de rubio, y empezará a ir más para atrás en su posición de clase. Conocerá a un joven musculoso o a un muchacho con un coche que lleva a Valencia los fines de semana. Y sólo la chica tímida de gafas de mitad de clase seguirá creyendo en los cuentos de hadas... porque ella seguirá soñando... No tendrá nada, no sabrá nada, no querrá nada, pero tendrá en mente que su sueño es su sueño... y preferirá vivir un sueño que besar los labios de aquel sabio en ciencias, o de caer ante los encantos de aquel chico normal que era novio de la morena de la primera fila... que por cierto, se ha dado mechas rubias y ahora está justo delante suya... Podría haber sido cualquiera de esos papeles... es más, de hecho he sido todos, aunque en algunos quizá no lleguéis a identificarme... pero eso es cosa vuestra y no mía... porque a fin de cuentas yo si sé cómo soy, quién soy, y lo que quiero... y sé quien es Moliere, y Brancusi y Sarasate, y me he apuntado tantos en forma de teléfonos... tuve mi época de estar en el equipo de atletismo y durante algún tiempo, los partidos de fútbol me bastaban para ser feliz... escribí poemas en clase de ciencias, robé besos, o mejor dicho, me los robaron, y alguna vez preguntaron por mi nombre en los baños de algún lugar... y sin embargo, durante algún tiempo, y más por culpa de mis textos que por mi mismo, doy la imagen lastimera de un muchacho roto, sentimental y sensible que ha perdido toda su fuerza... En fin, el mundo es injusto y a veces ve con ojos que no son sinceros... la ventana de Jadhori viene muy bien en algunos casos... nos ayuda a conocernos mediante lo que otros conocen de nosotros mismos... pero hay tantas cosas que no sabéis de mí que quizá os sorprendería... Sois muy pocos los que en realidad habéis querido conocerme... no llegáis a cinco ó seis como mucho... y hay quienes se han conformado con la orilla y no han querido adentrarse más en mi selva... peor para ellos y para ellas... tengo muy claro que no soy yo el que pierde... Estoy cansado de ejercer en algunos casos como un acróbata del tiempo... de saltar, y hacer chistes fáciles... de levantar sonrisas y poner siempre los caminos de baldosas amarillas... porque yo ando por el de baldosas rojas... y nadie me pregunta qué tal se anda por ahí... y alguien, muy de vez en cuando, sí se acuerda de mí y me da un baldosín anaranjado... Y aún piensan que soy débil e inseguro... es más fácil quedarse soñando toda la vida que intentar convertir tu sueño en realidad... es mejor no despertar nunca que enfrentarse a uno mismo... pues bien... yo me enfrenté a mi mismo y me enfrento cada día... por eso sé quién soy... y siempre me he partido la cara por lograr mis imposibles... pero ya ves... y comienzo a volverme egoísta, y a empezar a pasar más de los sentimientos de la gente... de todos sin excepción... porque cada cosa tiene su momento... porque los momentos cambian... y porque puede que empiece a ser tarde... Porque comienza una etapa de autismo... de no querer saber nada del mundo y preocuparme sólo de mis cosas... Salvo para esas cuatro o cinco personas que siempre están ahí... Y es que ya van llegando los catálogos de Reyes a mi casa... y las Navidades siempre me ponen de mala leche... por muchas cosas... porque me recuerdan que envejezco y envejezco solo... porque me recuerdan que hace tiempo me dieron un buen regalo... porque tenemos que ser felices por cojones... y yo ya soy feliz sin necesidad de Navidades... porque he de reorganizar mis prioridades... que últimamente me han hecho abandonar muchas cosas... aunque no lo sepas... En fin... mis queridísimos amigüitos... ¿cómo están ustedes? Pregunta a la que deberíais contestar todos y sin excepción con un gran y elocuente... Bieeeeeeeeeeeeen... aunque fuera mentira... porque no es cuestión de estropear el momento.
La vida sigue... nosotros también...

5 comentarios:
demasiado embotada para escribir algo inteligente...solo te dire que te echo de menos, que te agradezco que mi luna oscura aparezca en tus links...y que auqnue este bastante perdida del mundo, aun me acuerdo mucho de ti..y aun sigo pensando con rabia que me debes un te turco, y que me tienes que enseñar muchas fotos de turquia, y que me debes un mail que nunca me escribiste cuando estaba mal este verano (he recaido, tenemos mucho de lo que hablar)....no se como eres, pues aunque quiero bucear en tu alma, no he tenido demasiadas oportunidades, me he tenido que conformar con juguetear con la espuma de tus olas entre mis dedos...pero si se una cosa...si cambias, te capo xDDD
Todos tenemos un poco de todo.. yo creo que también he encarnado todos los "y si"... En fin, Javi, anímate y piensa que aunque no estemos bien.. siempre se puede estar aún peor y si las Navidades son muy bonitas cuando estás rodeado de amor y felicidad y tienes a quién besar bajo el muérdago de acuerdo con la tradición extranjera... si no, no deja de ser una época de consumismo y vacio... Muchos besos!
Uysss, gracias Fina, pero si yo bien estoy mu bien¡¡¡ Si no es un texto triste, ni mucho menos... Si yo por mi parte estoy mu feliz y mu contento... pero agradezco tus ánimos¡¡¡ jejeje... lo único que me apetece "hibernar" una temporada... estoy un poco cansado del mundo, y voy a empezar a dar prioridad a mis cosas antes que a la de los demás... es sólo eso... que no me da la gana de que mi cabeza ocupe más tiempo del necesario en cosas innecesarias... llámese X ó Y ó Z... Y de cosas innecesarias la tengo llena desde hace tiempo... sencillamente voy en búsqueda de mi camino de baldosas amarillas, que ya estoy hasta los piiiiiiii de dejar mi puesto en ese camino a cualquiera que venga... pues nooo, ahora me toca a mí... Reclamo mi derecho al camino de baldosas amarillas... así algún día llegaré a ver al Mago de Oz y descubriré que no es más que un farsante charlatán... aunque ahora que lo pienso... quizá esté demasiado cansado de ser una especie de "Mago de OZ"... en fin... sería largo de explicar y pasan ya 4 horas de la noche¡¡¡ un beso muy fuerte para las dos firmantes... y de la poquita gente que ánima este blog¡¡¡ Blanca, tranquila, no voy a cambiar... y ahora menos estando amenazado¡¡¡ jajaja... Aguuuuuuuuurrrr
Yo quiero que me expliques lo de la ventana de Jadhori pero no aquí ponmela en cualquiera de los sitios en que sabes porque sino no me entero igual.
¡¡Ah!!!Besos que no te los había envíado.
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