tomar sitio inamovible. Es cierto que era a oscuras, y quizá algunos confunden la oscuridad con la falta de luz, y allí llegaron. Han pasado toda la noche con sus ruidos y colocando carteles de cerrado por derribo. Pero la mañana que se abre, ya no es mañana. Y puede que mañana nunca sea. Los obreros en el fondo son buena gente. Son unos pobres mandados con ordenes de parar el mundo, y doy fe de que lo hacen lo mejor que pueden. Han empezado a desbrozar y a remover tierra en ese solar que algunos llaman corazón. Ya digo, está en venta, por si alguien se lo quiere llevar, que antes de caer en los escombros que sirva para algo. A mí no me hace falta. He pensado construirme una piscina en el lugar que ocupa. Será chiquitita pero profunda, que siempre me gustó más bucear que hacer largos. Y el sol sigue subiendo al cielo como si nada. Se le ve con los hombros gachos y la sonrisa torcida. Sigue teniendo sueño y hubiera dado parte de él porque hoy hubiera eclipses, pero nada. Y siguen por ahí adentro colgando catelitos de cerrado por derribo. Y colocando cables y tornillos que más bien parecen chinchetas para apuntalar algunos sentimientos. Y ahora mismo, a la voz mexicana de Julieta Venegas se une la mía diciendo que “Me voy”, y que “no voy a llorar y decir que no merezco esto, porque es probable que lo merezca pero no lo quiero” y nunca lo he querido. Y hoy ya soy un poquito más viejo que ayer por la noche y el mundo donde habito es una gran y paupérrima Torre de Babel gigante. No entiendo nada. No sé hablar su idioma y casi no entiendo el vuestro. Hay canciones para parar un mundo. Hay canciones que ellas solas bailan y recuerdan. Hay tantas canciones de amor que nos hablan de finales felices. Me hubiera encantando ser un Hugh Grant recorriendo las calles de Londres en busca de su secretaria, y sin embargo, no soy más que el chico tímido aquel que se enamora de la mujer de su mejor amigo. Resignado, siempre y por siempre resignado. Están tan sumamente bien las frases bonitas. Están tan sumamente bien las buenas intenciones, pero ni las unas ni las otras valen para parar las obras que comienzan por mi pecho. Tendríais que ver a los obreros. Todos uniformados, con sus cascos naranjas y mirándome como pidiéndome perdón. Sabiendo que me harán daño. Yo comprendo que ese es su trabajo, pero yo soy su obra. Y es verdad que ese solar estaba abandonado, y justo ahora que lo vendo es cuando tenía otra vez un poquito de ilusión por construir algo de sístoles y diástoles traviesas. Pero no, una piscina. Una piscina de agua cristalina donde todas las cosas malas lleguen a ahogarse. Y sea yo y sólo yo el único
que nade en mí, como siempre. Como manda la costumbre y mi destino. Siempre son malos momentos y rostros que a imagen de títulos de película me dicen “no sos vos, soy yo”. Y algo o mucho de “yo” tendrá para siempre el mismo título de película. Y las frases que escribo no merecen ser leídas por quien las inspira. No merece verme tonto ni sentirse tonta por eso, porque ella no tiene culpa de que yo sea como soy. Las palabras cuando son sinceras son sinceras, y no tienen pero que ponerles. Y hoy, además de vender el solar que me ocupaba el pecho, rompo por fin mi espada, como los buenos íberos, para que nadie se atreva a utilizarla nuevamente. Y sin embargo, pese a todo esto, no puedo dejar de pensar en una llamada a las armas, siempre como quieras y cuando quieras, que forjaré de mi alma los metales que hagan falta para poder conquistar los imperios que me dejes. Si alguna vez te olvidas de que no es el momento. Si alguna vez piensas que dejó de ser por ti. Siempre habrá una tea encendida para iluminarte el camino, pero hoy, hoy me voy, sólo y únicamente porque así me lo has pedido...Hay retazos de rencores
que se han escondidoen caminos de ortigas
donde hicimos buenas migas,
hubo adioses como yunques
y en tu risa sonaron panderetas
que secaron mis macetas,
y con las lagrimitas que tú no querías
me he puesto el cariño al baño María
y ahora ya no hay quien me pare,
y en las noches claras baila mi figura
subido a un tablao de cubos de basura
entre las luces de los bares,
ha de ser la mala estrella
la que pegue coces si me ve de lejos,
la que arranque mi pellejo,
o tal vez la letanía de campanas
que toquen a muerto
cuando me mire al espejo,
pero todavía tengo el poderío
de ponerle lindes a este mar bravío
y a esta luna que se mengua,
de lavar heridas con solo un lamido,
de matar quimeras si hacer ni un ruido,
de perderte por la lengua,
me estoy quedando solo,
no hay abrazos en mis brazos,
te los vas llevando todos,
me estoy quedando solo,
mas yo sigo rebañando,
de tu amor aún quedan trozos,
se hicieron para mí, para mí
jergones de secano
que guardan mi trajín,
que guardan dudas como pianos,
se hicieron para ti, para ti,
las brumas que se esfuman,
y hechuras de violín
que son más grandes que mis dudas.
Y con las lagrimitas que tú no querías
me he puesto el cariño al baño María
y ahora ya no hay quien me pare,
y en las noches claras baila mi figura
subido a un tablao de cubos de basura
entre las luces de los bares,
me estoy quedando solo,
no hay abrazos en tus brazos,
te los vas llevando todos,
me estoy quedando solo,
mas yo sigo rebañando,
de tu amor aún quedan trozos.
Me estoy quedando solo- Marea
4 comentarios:
Se lo que se siente, ya sabes que lo se muy bien, porque pasa y pasa muchas veces, y ves a tu alrededor y dices, ¿porque yo?, ¿que he hecho yo?, pero bueno quien sabe si esa persona estará más cerca o más lejos, pero está allí en algún lugar.
Eres un chaval de esos que hay pocos, no todo el mundo escribe de esta manera, ni la forma de ser, hasta pareces abrazable... alguien tiene que estar para ti, piensa en las pequeñas cosas, en las tonterias, en lo que te gusta, y al final todo llegará.
Un abrazo caballero!
estoy con fersitu...ya llegara...no me canso de decirtelo, nunca me cansare..y bien lo sabes, que cuando soy insistente, lo soy hasta la saciedad...trolecillo...llegara...antes o despues...cerca o lejos...pero llegara, tenlo por seguro. no siempre en romeo y julieta hay tragedias...hay veces que viviendo el momento, el presente, puedes ver que de tragedia, tiene poco. puedes cerrar la persiana para seguir amando...y eso no es tragico, no??el caso es amar...siempre te digo que quien no arriesga no gana. se que ahora, en pleno derribo, no eres capaz de ver una mansion construida en tu corazon, pero a veces las mejores construcciones, son las improvisadas...tu tranquilo, que todo llegara ;)
Queridos amigos, la cuestión no es si llegará o no. Quiero pensar que algún día llegará. Tengo la esperanza de que así sea, porque es a lo único que puedo agarrarme. De no ser así haría ya bastante que hubiera arrojado todo lo que soy por donde quiera que esté el retrete de esta vida. La cuestión no es esa. La cuestión es que nunca llega lo que quiero que llegue. Que nunca llega esa persona concreta que en algún momento me ha hecho sentir que debía morir por ella. Esa es la cuestión, no si llegará o dejará de hacerlo. Es el por qué nunca es el momento, el no saber si debo respetar su decisión y olvidarme de ella, de cualquiera que me ha hecho sentir persona, o seguir luchando hasta que me muera. Es la cuestión de renunciar a sentir lo que uno siente por el simple hecho de respetar su decisión. Es la inquietud de querer olvidar y que una parte insurrecta de ti mismo te diga que ni loco, que luches, aún cuando se han pactado las rendiciones. Es un no saber si tratar de esperar a que corran tiempos mejores sin dejar que muera mi ilusión. Es un conjunto de cosas, y nada tiene que ver con si llegará algún día, o dejará de llegar, porque aún esperando que llegue nadie me asegura que será así. Nadie me asegura que no llamaré siempre a puertas cerradas, por mucha intención que ponga, por mucha buena voluntad, y ni mi manera de ser, ni nada consiguen jamás abrirlas, nunca, jamás de los jamases. Y renuncio y no renuncio al mismo tiempo, porque con todo no puedo renunciar a mí y a mis ganas de querer quererla, de quererlas a todas aquellas que alguna vez me hicieron creer que podía luchar por imposibles, y en imposibles ellas mismas se convirtieron. Me conozco el proceso... primero es la pena que deja la impotencia... la tristeza que deja el luchar para nada, el saber que nunca podrás tener las cosas que has querido; que nunca podrás besarla, ni quizá volverla a ver en toda tu vida, que no podrás abrazarla, ni compartir muchas cosas que querías compartir... luego, como segundo paso, siempre tengo una vuelta a los orígenes, y renuncio a la lógica y me meto en un mundo de intentarlo de nuevo, de volver a creer... luego, tras ese paso de locura, viene otro algo más racional... de tratar de alejarme, distanciarme y tomar las medidas propias de alguien con dos dedos de frente... Me arropo, me cierro, y vuelvo opaco lo que antes era tranparente... no es otra cosa que protegerme... y por último, ya tras estos tres procesos, me encuento cara a cara otra vez con la soledad, con ganas de no perder la amistad de las amigas perdidas, y retomo el contacto con simples monosílabos, no vaya a ser que diga más de lo que pienso o que piense más de lo que digo... y así una y otra vez. Cada vez que me he arriesgado, siempre, sin una sóla excepción. Y es en ese momento cuando te replanteas si merece o no la pena volverse a arriesgar, o esperar, como en estos cuatro años casi cinco, que alguien, no se sabe bien por qué, te saque de ese estado catatónico y te haga volver querer a querer a alguien, aún a sabiendas que no es el lugar, ni el momento adecuado. Aún a sabiendas que al final, en una forma común de renunciar a los sueños, siempre queda el "seremos amigos" cuando no nos atrevemos a ser nada más... Es cuestión de tiempo, y de ganas, y de sueños... es cuestión de querer luchar, o dormir para siempre en esa cama donde sólo he dejado de dormir durante diez meses de mi vida, el tiempo que estuve con ellas, el tiempo que pude compartir mi vida. Y no quiero mansiones en el lugar que ocupa mi corazón. Me vale un chamizo de ramas y cartón-piedra, si el resto del solar lo ocupa cualquiera que sepa y quiera ocuparlo, y que encima me haga quererla sabiendo que es lo único que me importa en este mundo. No quiero mansiones, que son frías y tienen muchos rincones, quiero chamizos pequeños donde poder abrazarnos si tenemos frío, y no tengamos que buscarnos por habitaciones perdidas del ala norte o sur... y no es cuestión de que llegará o no, es cuestión de que me hubiera gustado que llegara ella, de que incluso hoy, con las ganas rotas, sigo queriendo que llegara, de que incluso mañana, con los sueños rotos, querré luchar para que pueda llegar... Al menos, hasta que pase a la tercera fase y me olvide del mundo y de vosotros, y renazca con la apariencia de un fénix nuevo, pero que jamás deja de ser quien es... e incluso en ese momento, habrá noches que lamentaré que no hubiera llegado, y me culparé de ello, porque me conozco demasiado como para no saber eso... y quizá ella diga que nadie se acuerda de que la quisieron, pero yo tengo la condena de que jamás olvido... y hay muchos nombres que me guardo aunque no digo, pero en momentos recuerdo todos... y si recuerdo mucho los convierto en textos camuflados de mí... Y por eso os digo, la cuestión no es si llegará o no... la cuestión es que nunca llega quien yo quiero que llegue, y eso quema, lo suficiente, para hacer nidos que ardan, y por lo general, nunca son las penas los que en ellos arden... Lo que pensaré mañana, o dentro de un minuto, os lo diré mañana o dentro de un minuto... pero esto es lo que pienso en este instante...
Joo, Javi es súper bonito... pero también súper triste... Todos tenemos nuestro lugar bajo la luz del sol, la cuestión es dónde... Todo nos llegará ;)
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