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miércoles, noviembre 08, 2006

"Hoy he ido al fin del mundo"

La noche ya caída en horas me recuerda que otro 7 de Noviembre ha muerto. La necrosis de sus miembros a eso de las once y algo era ya evidente, y el poco aire que exhalaba era muestra contundente de que el día ya moría. La certificación exacta del fallecimiento, las 23:59. Y bien, mi memoria no es tan mala aún como para no saber distinguir determinadas cosas. Cuando aquel niño con forma de adulto escribía, hace ya años, aquello de “Hoy he ido al fin del Mundo”, lo hacía de corazón. Había estado en la ladera misma del Hades, donde asomado había vuelto a creer. Volvió con más alas que cabeza y una enorme sonrisa que rompió para siempre el marco de madera de la puerta de su habitación. Los pies no me pesaban y alcanzaba el cielo con sólo desearlo, como en esos efectos especiales de las películas. Había ido al fin del mundo, y había vuelto, pero tenía la gran ventaja de que me sabía el camino. Cuando apenas cuatro días antes escribí en aquel mismo diario “No debo creer lo que los ojos ven, sino lo que mi cabeza me dice; pero mi cabeza también sabe mentir... ¿y si al final fuera cierto?” era tarde, muy tarde. Una leve pero cómplice petición de que por favor me quedara un poco más había valido para que el sábado 3 de Noviembre tuviera la certeza de que “se había abierto la caja de Pandora”. Quizá no entenderíamos nada de todo esto si no nos remontáramos a la noche del 6 de Octubre del 2001. En una fría ciudad como Madrid las cosas pueden cambiar con el simple aletear de las casualidades. “Hoy vi la Luna hecha mujer, pero qué bella era...” “Luego llegó el sol y todo se hizo espesura, sueño” “pero qué bella era”. Recuerdo una figura tímida, helada de frío sobre unas escaleras de tres peldaños. Una inmobiliaria a la derecha y una barandilla a la izquierda. Risas, jolgorio y unos bajos de Argüelles llenos hasta arriba de gente. Bolsas de plástico por el suelo, botellas de whisky, vodka, Coca-cola, Limón y bolsas abiertas de hielo que se iban derritiendo. Aquel bar de los bocadillos de calamares justo enfrente, y tú con las manos en los bolsillos de aquel abrigo negro. Extrañas formas tenía la Luna de presentarse. Ya en la tarde-noche del 8 de Septiembre, tenía la certeza de que “No es más verdad lo que ven los ojos que lo que ve el corazón”... y las semanas pasaron, muy lentamente entre algoritmos, matrices, integrales de segundo grado y la espesura teórica de la economía mundial. Recuerdo aquella tarde del 15 de Octubre, Charly a mi derecha escribiendo en medio folio todo lo que le iba pidiendo... me contó absolutamente todo lo que sabía de ti, sin abrir la boca... y una estirada profesora de Matemáticas empresariales, ajena a nuestras jugadas de carambolas malas... Ya el 19 de Octubre tocó una de esas noches que acostumbraban de quemar el inicio de las mañanas en Kapital. En aquel sofá de la tercera planta cuando los huesos pedían una tregua que se extendería hasta la RENFE. Tu pierna encima de la mía mientras me contabas las idas y venidas de los niños en Estados Unidos. ¿cómo puede ser que me acuerde de eso ahora? ¿cómo puede ser que recuerde lo que hablamos hace ya cinco años?. Al día siguiente tocaba cine. Aquel 20 de Octubre acompañé a mi hermana y una amiga suya al cine a ver “Moulin Rouge”. Creo que me pasé media película soñando con cambiar mi compañía por otra deseada, pero tú ni siquiera lo sabías... Mi cabecita, siempre reflexiva, decidió en la tarde del lunes 22 darse un plazo máximo... “Te doy de plazo hasta fin de año”, por lo que apenas tenia un par de meses para engañarte, o convencerme de que tenía que olvidarme de ti. Recuerdo el fallo que cometí aquel 27 de Octubre. Cuando contesté con un mensaje a Nieves pensando que era Álex. Aquello de si esa tarde iría “Argentina”, creo que sonó sospechoso. Pues sí querida, tú eras Argentina, y sí que fuiste aquella tarde. Podemos decir que para el 2 de Noviembre yo ya estaba completamente roto. Aquel momento de compartir el mini de licor de melocotón con zumo de melocotón, aquella forma, que aún me ensancha, de pedirme que me quedara más tiempo y que fuera a Torre Europa, y fui para terminar de caer... Aquella fue la única vez que me lo he pasado bien en Torre Europa, la única, de verdad... y sin embargo fue aquel día cuando escribí “No debo creer lo que mis ojos ven, sino lo que mi cabeza me dice, pero mi cabeza también sabe mentir... ¿y si al final fuera verdad?”. Aquellos mensajes al móvil que decían sin decir... aquel cosquilleo de esperar contestación... y entre todo eso un alma a la que ajusticiar y que no sabía nada de todo esto... “lo siento, espero que para cuando muera lo hayas entendido”, y creo que entenderlo lo entendió, pero nunca quiso comprenderlo; peor para él. En concreto aquel 7 de Noviembre del 2001 era miércoles. Como tantos en aquel año, un miércoles de huelga universitaria. La ocasión perfecta para suspirar disimuladamente al lado de un banco de madera que fue mío durante algunos meses. Y aquel sabor a ti y aquel abrazo, y aquel momento... demasiado largo para ponerme ahora sentimental, que no es lo que pretendo... Aquellas dudas tuyas que me mataron tantas y tantas veces... ya las vi venir el día 9, cuando pude ver a uno de mis poquitos ídolos, Sabina... “Hoy he muerto y matado al mismo tiempo” escribí aquel Viernes de Noviembre. Aquel fue el día elegido para confirmar a aquella alma que nunca quiso comprender, lo que ya hacía unos días le había sugerido, pero nada, pasó de ser un hombro a ser una cremallera cerrada... si he de ser sincero, jamás consiguió que me sintiera mal... ni siquiera un instante... y volvería a matarle y a morir yo porque no me arrepiento de nada... El 10 de Noviembre fuimos al cine... en esta ocasión a ver “Moulin Rouge”, pero con compañía muy diferente... “La próxima vez no la dejaré ver la película” escribió el Javi más pícaro que llevo dentro... y volviendo a la sinceridad, creo que cumplió su amenaza...
Así pasaron los días, y un 16 de Noviembre tenías una cena con la gente de clase. Supuestamente no podríamos vernos, y sin embargo, quisiste aparecer por sorpresa en aquel bar de mala muerte donde nos escondimos aquella noche... Ese fue el día que se te rompió la cremallera, y terminamos en un antro perdido de tu barrio detrás de una máquina tragaperras con todas las ganas de comerme el mundo que habitaba en tus labios. El 19 quisiste poner emoción en nuestra película. Empezaste con aquello de tus dudas, de que no te diera las gracias por nada, que no te gustaba y te sentías incómoda... Aquel día morí un poco “¡Dios!... se ha desmoronado todo en un segundo... y hoy no tengo fuerzas para levantarme” y sin embargo, apenas un día después ya estaba otra vez en pie “Dame el mundo, y si lo pides, lo cambiaré de sitio para siempre” Y fue llegando Diciembre... y con él tus dudas hacían las mías, y pese a todo tenía ganas de acallar mis miedos pensando que así silenciaría los tuyos. Aquel 8 de Diciembre fuimos al cine a ver “Ni una palabra”. Con la amenaza cumplida de perdernos algunas escenas, la sorpresa nos llegó a la salida, cuando Charly y Vir nos contaron que lo habían dejado. Aquel 11 de Diciembre escribí en aquella especie de diario “Qué gusto el saber que esos ojos son míos”, y eso que nunca jamás nadie ha leído todo esto... Ya el 13 decidí poner el Jaque mate de dama-rey de la partida disputada entre Terrazas y Fidel Castro en la Habana en 1966, era pura simbología, pero era una realidad... El 14 improvisé aquello de “Mientras duermes, mi alma, si es que la tengo, estará velando por tus sueños”... Aquel 21, terminamos nuevamente en Kapital, nuevamente en un sofá, y en esta ocasión dejamos a los niños americanos a un lado para pasar a otras ocupaciones más placenteras, y sin embargo, al día siguiente partías camino a tu pueblo durante “todas” las Navidades... “Todo sueño, termina en sueño, la cuestión es cómo despertar.” Y en aquella ausencia improvisé uno de los poemas que personalmente más me gustan... fue en la madrugada del miércoles 26... “En otra parte, recogen los trigales amarillos, reposan ante vientos de verano los cuerpos cargados de sudor; en otra parte, mueren y matan sentimientos, y yo aquí, impasible, impertérrito, hierático, frío y distante, al no saber dónde queda aquella parte; en otra parte, sí, en otra parte...” y ya, aquel 30 de Diciembre que tanto llovía, escribí en aquella cabina telefónica aquello de “La lluvia no puede conmigo, sólo tú podrías conmigo” y finalmente pudiste... Aquí termina todo lo que escribí en aquella especie de “diario” sobre todo aquello que nadie salvo yo sabía que existía. Ahora sois unos cuantos los cotillas que os habéis querido asomar a mi vida de hace cinco años. Cuando en un 7 de Noviembre empezaba un algo que luego terminó de sucumbir a las dudas. Este diario está lleno de pequeñas frases. No más de cuatro frases por día, perfectamente ordenadas. Cada una forma parte de un recuerdo. Cada una hoy que las he repasado han perfilado alguna sonrisilla traviesa por ahí, porque el tiempo pasa demasiado rápido, y porque guardo muchísimo cariño a aquellos momentos y a la muchacha que me acompañó en ellos. Mucho más del que pueda pensar, pero la vida es una puta que nos va empujando en ocasiones en direcciones contrarias... Aquel diario es en realidad una agenda antigua, y quizá vuelva a tomar la sana costumbre de escribir esas frasecillas en alguna el año que viene... Y hoy, que ya es 8 de Noviembre, tenía que hacer un merecido homenaje, siempre a mi manera, a todo aquello que un 7 decidí vivir, y recordar la primera vez que besé los últimos labios que he besado... Niña, aunque estés tan lejos que a veces no podamos oírnos aún gritando, aunque no nos vemos desde hace siglo y medio, espero que sepas que tienes un AMIGO allá donde a este viejo rubiales le lleven sus pies... y todo esto porque “Hoy he ido al fin del Mundo”...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Joo, me ha emocionado un montón... es precioso y eso de ir plasmando las emociones en pequeñas frases es super románticooo :D. Y bueno, yo soy capaz de recordar conversaciones de hace diez años... y, sin embargo, me cuesta horrores estudiar un articulillo del Código Civil, ojalá viviera de aprender guiones!!! Besoss!