Descubriendo mi día a día me di cuenta de que me faltaban varios en mi calendario... cuando fui a buscarlos me dí cuenta de que se me caían de las manos los días que venían por delante... Finalmente decidí olvidar los perdidos y amarrar fuertemente los venideros... Ahora por el peso apenas puedo moverme...
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lunes, noviembre 06, 2006
Sólo para tí...
Recuerdo aquella vez, que con ese carácter tuyo llegaste para devorar hojas en blanco. Mis dedos poco acostumbrados a ti, pero sí a tu nombre, tuvieron que ir abriéndose paso entre imágenes y símbolos que no dijeran lo que tenían demasiadas ganas de decir. En un primer momento el aliento me faltaba por la carrera. Hoy te apetecía ser dragón, mañana princesa, pasado un reflejo de mujer de ayer, con cigarro en la boca y olor a lluvia. Creo que el mejor disfraz que te puse fue aquel de Luna. Quizá nunca lo entendiste, o no llegaste a saber lo que quería decirte. Te quedaba tan sumamente bien aquel vestido. Aquel primer lugar, en aquel primer momento que marca un para siempre algo retorcido. Y bien, éste es todo entero para ti, que luego te me quejas demasiado. Siempre he tenido la duda poco lógica de si querer volar o no. El vértigo me a atorado demasiadas veces y con la ayuda de los nervios, ha conseguido romper alguna que otra vez las alas de mis brazos. Ahora que vuelvo a ser un gigante me quedan pequeños los sueños de ayer, o quizá todos menos uno, ese que se escribe con nombre propio, apellidos y puede que tu aliento. Te habrán dicho tantas veces tantas cosas. Te habrán dicho lo mismo que a todas, e incluso te habrán dicho lo mismo que a nadie. Yo que sigo con las manos manchadas de tu barro, me he cansado de hacer figuritas de pasta de papel. ¿Para qué demoler solares?. ¿Para qué soportar termómetros que siempre marcan muchos grados bajo cero?. Eso era antes... Hoy que llueve, ayer que llovía y me mojé durante cinco largas horas hablando de todo menos de mentiras. Hablando de la lluvia, de las alas rotas que a veces tenemos todos, de ti, por supuesto, y del pasado. Hay con compañías que siempre termino hablando del pasado, y de los venenos que se encerraron por aquellos tiempos y que supimos sortear. Aquella muestra gráfica de que sin hacer nada también conquistábamos corazones... ¿qué hubiera pasado si llegamos a hacer algo? Entre muchachas vestidas de blanco y mujeres que siempre olían bien a colonia, o quizá ellas olían bien porque les gustaba olernos a nosotros... ya se sabe la estúpida manía de tú me das y yo te doy... eran otros tiempos... Era aquella etapa en la que llegamos a conocer a los puertas de la discoteca... y de nada más entrar ir al baño a ponernos guapos, como si lo nuestro tuviera remedio con el agua bendita de aquel antro... ni con esas, pero en el fondo creo que era la excusa perfecta para soltarnos los dos besos de siempre con las muchachas de siempre... pero siempre en la mejilla... que todavía resonaba la broma de que éramos seminaristas... Y ya ves, de todo aquello a ti, y en apenas cinco horas. Con las idas y venidas propias de dos amigos que destripan el pasado buscando lo que fueron. Entre pizzas en una terraza en plena calle aún cuando llovía... que dijimos la tontería de cenar en una terraza, y al final nos salimos con la nuestra... gracias que estaba cerrada con aquellos plásticos y ese techo de ramas de madera, y esas estufas de gas que daban calorcito... y sí, hablamos de ti. No recuerdo si fue entre la carbonara y la jefe, o entre la jefe y la carbonara... pero eso es lo de menos... Y aquí no vas a encontrar el leve filo de un centímetro rosa que cubre una cintura. Y hoy no toca hablar de unicornios ni serpientes azules, porque esa no era tu historia. Porque hoy quizá toque hablar de bailarinas de hierro, o de viejos que cuentan secretos sólo para mí. Hace unos días perdí mis palabras más bonitas. Iba andando por la calle y en el bolsillo que siempre las guardo, noté que faltaban. En cierta medida me dio rabia, porque siempre queda bien el saberte llamar guapa cuando lo pienso, pero eso también lo perdí. Me quedé sin la posibilidad de decirte que tus milímetros también son terriblemente deseables, ya ves, no sé qué hice con todas esas cosas. Se me olvidó guardar alguna copia de esas palabras que sugieren que si algún día me diera por enloquecer y alimentarme sólo del viento, me encantaría que ese viento que me alimente fueras tú... Pero nada, creo que ya es tarde, porque como te digo, perdí todo eso. Creo que coincidió con aquel momento en el que me di cuenta de que por mucho que dijera nunca iba a ser original. Siempre ha habido otro que te ha dicho lo mismo. Creo que fue ahí, en ese momento, cuando dejé de decir tonterías, porque las tonterías, por sí mismas, también se desgastan del uso. Pero a diferencia de ese otro u otros que te dijeron lo mismo, yo sí lo pienso, y sin embargo tu pelo castaño merece tantas y tantas tonterías. Y esos ojos tuyos, los dos, no uno más que otro, que sabes que me pierden en un mundo de medias sonrisas que valen por una entera... y es que tus sonrisas son muchas sonrisas en una sola. Y no te hablo de otras partes de tu cuerpo porque quizá haya niños que lean estos textos... pero piensa lo que quieras... que yo pensaré lo que me de la gana... Y entre muñecas de porcelana talladas todas a medida exacta, aparece en el fondo algo que lo cambia todo. ¿Qué derecho tenías tú a entrar así en mi vida?. Y sin embargo aquel campo blanco sembrado de amapolas me acompañó durante todo un verano. Me hacía tan feliz cada vez que lo veía de reojo. Pensaba en ti, como ahora te pienso. Y pensando pensaba en cómo te quedaría aquel campo de amapolas ceñido al cuerpo. Y conociendo la orografía de tu cuerpo qué voy a decir que no se sepa¡¡¡ Te quedaba como si en lugar de un campo de amapolas fueran diez los que en ti había... ves, si es lo que te digo, que no me quedan palabras bonitas, que unas por gastadas y otras por perdidas, no crean el efecto que yo quiero... Y es que están tan usadas, tan pronunciadas por loros tartamudos en búsqueda de labios de saldo a cambio de ilusiones que quedan y suenan vacías. Y tus labios, jajaja, ¿me atrevo a hablar de tus labios? No sé, no me fío, que aún tienes por ahí eso de la finura... pero que par de aves migratorias al vuelo, subiendo y bajando, bajando y subiendo, y pidiendo en mi más íntimo deseo, que no en la más pura realidad, que los míos se conviertan en su nido para descansar del cielo... y ya ves, por mucho que te digo insistes en que no me debes un beso... jajaja Si es que no se hicieron las letras para ser leídas, sino para ser escuchadas cuando son sinceras.... ¿Dónde dejaría yo mis palabras bonitas? Creo que las gasté todas. Creo que las perdí todas. Creo que se fueron todas, que se quedaron mudas sólo para ti... sólo en tí...
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