capo de un ente que me acompañó con mi mismo olor, mi misma forma, mi mismo molde y que nunca jamás fui yo, sólo un ente. Escapo de la rutina, de las ganas de enterrarme bajo tierra, del miedo. Escapo de tus noes tan traviesos. Escapo de mis sies tan locos. Escapo del olvido de los besos que me dieron queriendo besar otros cuerpos. Escapo de la idea de que no tendré a nadie. Escapo de la idea de que sí que tendré. Escapo de las noches, de los días. Escapo del eco que retumbó en mis oídos con la forma de tus ojos y el color rubio de tu pelo. Escapo del frío que dejaron tus manos cuando ocupaban mis guantes en las noches en las que te acompañé a tu casa mientras me acompañaba a mi mismo. Escapo de cinco, de seis, de ocho años en los que de mí sólo quedaron los cimientos. Escapo de las dudas que mantuve. Escapo de la eterna timidez que nunca había tenido. Escapo de haber dejado de ser por pensar en ser. Escapo de mi letra engreída en trozos de papel que me recordaban tiempos mejores. Escapo de los pocos sorbitos de vida que he ido dando, pero que tan buen sabor tenían. Escapo de recuerdos, olvidos y arañazos. Escapo de cadenas, ideas, condenas y carteles de publicidad grandes que dicen Loewe o Armani para hacerme creer que son ellos los que dan la felicidad. Escapo de olvidarme de tu nombre. Escapo de querer olvidarme de tu nombre. Escapo de mis versos, de mis poemas maltrechos que os perfeccionaron hasta haceros musas. Escapo de las noches de campamento con un cielo gris estrellado y un corazón negro plegado al viento en empopada, con canciones poco recomendables y el deseo de colgarme en las estrellas fugaces. Escapo de lo que he sido algún tiempo y que tengo la certeza de que ya no soy. Escapo de ti que tanto me has dado y no lo sabes. Escapo de ti para estar cerca. Escapo de las palabras bonitas que he gastado. Escapo de las meteduras de pata que he podido cometer a lo largo de mis casi veinticinco años. Escapo con vida del París al que volveré para unirme a las gárgolas grotescas de una Nötre Dame que tiene algo de mía. Escapo de la Londres que me acogió con dotes caricaturescas de señores serios cómicamente vestidos y a la inversa, con los cantos de los más miser
ables en Les Miserables. Escapo de dioses crucificados, de Budas que bendicen o de Alás que promueven el bien y se interpretan en mal. Escapo de los nombres de las rosas, de luciérnagas hambrientas de iluminar con colores el mundo. Escapo de amaneceres si no son contigo. Escapo de anocheceres que no me hagan pensar. Escapo de no arriesgarme, de no partirme la cara con quien haga falta para conseguir mis sueños, para conseguirte. Escapo de creerme victorioso en la victoria. Escapo de creerme un perdedor en la derrota. Escapo de vencer y de perder no obstante. Escapo de escalar tu nombre, siempre corto pero con dos altas montañas al principio y al final. Escapo de saltar como ya salté para henchirme en ilusiones. Escapo de volar y de quemarme. Escapo de mojarme y de gritar. Escapo de mis zapatos desatados que se quedan clavados un instante. Escapo de escapar.Por lo que fui y era hasta hace poco... porque a veces hace falta que un grano de arena complete una montaña. Vuelvo a ser yo, y tras tantos años, vuelvo para quedarme. Gracias porque nunca te esperé y sin embargo viniste. A ti que no lo sabes... hazme caso... escapa tú también...
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