Son tan feas tus voces.
Desconfío de ti, de tus insultos.
Me haces dudar de mi mismo, lo confieso.
Alegría holgazana y vendida
por pocos euros a besos en adioses.
Y aquel cuarto donde entra poca luz
para los dos y mi espacio
entorpece el tuyo, y el tuyo
molesta al mío, y sin embargo,
es tan frío nuestro espacio.
Hay milagros que matan compungidos
como anestesia en el alma cuando
vives en horas muertas,
en adioses sin y con sentido.
Es tan hondo el gesto.
Tan risueño el diablo que festeja
los dolores de los pies que huyen,
los míos de los tuyos, los tuyos de los míos
y a un lado del sofá tus gestos,
y a mi lado del sofá mis vicios.
Es tan triste, tan feas tus voces
cuando digo que no caben adioses
y perdido, adioses digo al filo
Desconfío de ti, de tus insultos.
Me haces dudar de mi mismo, lo confieso.
Alegría holgazana y vendida
por pocos euros a besos en adioses.
Y aquel cuarto donde entra poca luz
para los dos y mi espacio
entorpece el tuyo, y el tuyo
molesta al mío, y sin embargo,
es tan frío nuestro espacio.
Hay milagros que matan compungidos
como anestesia en el alma cuando
vives en horas muertas,
en adioses sin y con sentido.
Es tan hondo el gesto.
Tan risueño el diablo que festeja
los dolores de los pies que huyen,
los míos de los tuyos, los tuyos de los míos
y a un lado del sofá tus gestos,
y a mi lado del sofá mis vicios.
Es tan triste, tan feas tus voces
cuando digo que no caben adioses
y perdido, adioses digo al filo
de la estela que tu dejas, sólo al filo.
*Escrita el 12-4-2004
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