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viernes, septiembre 15, 2006

Sueño

Cada noche, en sueños, le aparecía la cara de ese niño. Siempre igual, la misma imagen. Cara redonda, pelo rubio pajizo, tez morena, nariz prominente y orejas pequeñas. Le sonreía y luego volvía a desaparecer. Despertaba con la extraña sensación de tener que encontrar a aquel muchacho. Un día se cruzó con la viva imagen de su sueño. Fue en un paso de cebra. El pelo rubio pajizo, tez morena, ojos chatos. El niño le sonrió. Él hizo el gesto automático de apagar el despertador... No le dijo nada.

1 comentario:

Lunae dijo...

dios mio, que rayante...algun día me lo explicaras??si??andaaaaaa