Archivo del blog

viernes, septiembre 15, 2006

Mi despedida...

Cuando apenas quedan horas, míseras horas. Cuando apenas queda un soplo leve de tiempo para mandarme a algunos kilómetros de distancia. Cuando apenas la luz sarnosa que sale de la pantalla de mi portátil decide iluminarme el rostro. Cuando apenas llueve y oigo el clin clin de las pocas gotas chocando constantes contra un filo de metal. Cuando apenas pasa eso, siento la imperiosa necesidad de decirte que en algunos segundos te echaré de menos. Cuando apenas recuerdo qué he hecho esta mañana. Cuando apenas empiezo a sentir mis dedos sobre teclas engreídas que creen saber el don de escribir letras. Cuando apenas queda aire respirable en mi habitación, consumido como está. Cuando apenas pasa eso, siento la imperiosa necesidad de decirte que en algunos minutos te echaré de menos. Cuando apenas tengo frío, y me abraso en calores. Cuando apenas tengo ganas de dormir y la razón me dice que cierre los ojos. Cuando apenas reflejo la sombra de mi sombra sobre la sombra de mi cama. Cuando apenas pasa eso, tengo la imperiosa necesidad de decirte que algunas horas te echaré de menos. Y sin embargo, siempre un sin embargo. Y sin embargo, siempre un “ergo sunt”. Y sin embargo tantas cosas que podría escribir pero no quiero. Por no manchar tus dudas con las mías. Por no arrastrarte junto a mí a vivir mis ilusiones. Por no acomodarte entre canciones tristes que ganan la partida a las alegres, o quizá ya no. Cuando apenas quedan horas, míseras horas para que llegue la nueva luz del día. Cuando apenas queda un soplo leve de tiempo para mandarme a kilómetros de distancia. Cuando apenas pasa eso, me acuerdo de vosotros, y no tengo otra forma de deciros que me acordaré de todos... de todos y cada uno... Gracias por leerme. Gracias por ayudarme a encontraros. Gracias por compartir unos minutos con las cosas que de vez en cuando surcan mi cabeza en búsqueda de hojas en blanco donde encallar. Gracias por estar ahí cuando os he necesitado, y por eso, cuando apenas pasa eso, que no queda nada para marcharme, quería cerrar lo que podemos llamar la primera temporada de este blog, con un recuerdo para todos y cada uno de vosotros; para todos los que habéis contribuido con comentarios, para los que simplemente habéis cotilleado algunas letras, para los que entráis picoteando hoy sí, mañana no, pasado tampoco... da igual, me gusta teneros, saber que estáis ahí sin hacer ruido, como escondidos, y hoy, por todo ello, no escribo para mí, casi por primera vez, sino para vosotros. Cuando apenas quedan horas, míseras horas.

1 comentario:

Lunae dijo...

Ultimamente te echo la bronca de que me pones demasiados deberes y voy atrasada, pero la verdad es que se hacen con gusto....y tu nos agradeces??deberiamos agradecerte nosotros a ti, al menos yo, que mas de una palabra tuya ha despertado muchas cosas dentro de mi...esto suena a una declaracion de amor, pero es mas bien una declaracion de amistad, de respeto...sabes que cuando quieras, puedes encontrarme, igual que yo un dia, encontre un trolecillo, que me ha hecho sonreir mas de una vez, que me ha ayudado quiza sin ser muy consciente de estar haciendolo...gracias...aunque sigas siendo uno de esos amigos con los que no he tenido el placer de tomar un cafe...